Latido de letras

Keiko Mataki

Resumen


Cuando era pequeña, me elogiaron al escribir una redacción que comencé repen- tinamente con una frase entre admiraciones.

“¡Ya estoy en casa!” Tal vez pareció muy extraño que una niña pequeña escribiera una redacción que empieza con una frase describiendo la escena de la llegada a la casa con mucho ánimo. Y sigue la frase “¿Qué estás haciendo?” Recuerdo que continuaba con una oración interrogativa. Solía recibir premios por mis dibujos y redacciones. Cada vez que me elogian, me intereso más por ese campo, cada vez se incrementa mi sensibilidad e incluso me divierto. 


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DOI: http://dx.doi.org/10.15645/Alabe2018.17.11