La devoradora de libros

María Antonia Peña Guerrero

Resumen


Se atribuye a Sir Francis Bacon la célebre frase que dice: “Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos”. Pónganla en su buscador de webs y verán que les remite, al menos, a una decena de miles de páginas. La frase es tan rotunda, tan visual y tan potente que la han usado como eslogan o reclamo para ferias del libro, librerías, editoriales y comercializadoras de todo tipo. Son innumerables las veces que ha rodado por las redes sociales, engrosando esa interminable colección de dichos y citas evocadoras que buscan mover y conmover. Ni siquiera hay seguridad plena de que, realmente, Bacon la pronunciara en algún momento y no parece, desde luego, que la dejara por escrito. Sin embargo, he de admitir que a mí me gusta y seguramente sea porque establece una conexión bastante directa con el hecho de comer y, a su vez, con la sensación de hambre y, al mismo tiempo, con las distintas formas que tenemos de saciarla. Me reconozco en ella, en definitiva, porque también yo, a lo largo de mi vida lectora, he probado libros, los he devorado compulsivamente o los he saboreado y disfrutado como si fueran el último manjar que me fuera dado ingerir.


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DOI: http://dx.doi.org/10.15645/Alabe2021.23.16