Algunas notas de lectura para Freud después de la Primera Guerra Mundial

Juan Carlos Rodríguez

Resumen


Si hay un texto que me haya impresionado siempre en la historia de la literatura escrita en castellano es sin duda un poema sin nombre de autor, un poema anónimo (¿qué importa el nombre propio en este caso?). En el siglo XVI-XVII se podía escribir así: “No me mueve mi Dios para quererte / el cielo que me tienes prometido”. Esto ya de por sí es básico. Lo que mueve al amor es el amor del Cristo crucificado y bajado a la Tierra para salvarnos. El “homo viator”. Pero en verdad lo que impresiona no es eso. Lo que impresiona es exactamente la ausencia del daño, aunque se sea consciente del daño

Palabras clave


Freud; lectura; crítica literaria; teoría de la literatura

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DOI: http://dx.doi.org/10.15645//Alabe2015.12.10